La calidez de la madera. La calma del agua 1.315.000 €
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La idea era bajar al Arenal, dar un paseo y buscar una mesa para cenar. Pero alguien ha sacado algo de picar, la conversación se ha alargado y el Montgó empieza a cambiar de color. Quizá salgamos mañana.
Hay casas en las que los planes se improvisan así. Una comida que termina en la piscina. Un rato de lectura que ocupa toda la tarde. Amigos que vienen a tomar algo y acaban preguntando qué hay para cenar.
Esta villa en Puerta Fenicia, Jávea, tiene mucho de eso. Terrazas para reunirse y rincones donde estar a tu aire. El mar al fondo, los naranjos, el cabo de San Antonio y ese Montgó que, incluso cuando llevas años viviendo aquí, consigue que vuelvas a mirarlo.
La vida compartida sucede en la planta superior. Los techos altos y los ventanales que rodean el salón-comedor dejan espacio para que la luz llegue lejos. Hay algo acogedor en esa mezcla de paredes blancas, madera y tonos suaves. Apetece dejar las cosas al llegar, descalzarse y sentarse un rato. Al otro lado del cristal, el paisaje sigue a lo suyo.
Desde aquí se sale a una terraza abierta de unos 40 m². Con sitio para poner la mesa, invitar a los de siempre y descubrir que hacía tiempo que no pasabais tantas horas juntos sin mirar el reloj.
La cocina, semiabierta y con isla, participa de lo que ocurre en el salón. Puedes seguir la conversación mientras preparas la cena y salir directamente a otra terraza, con una parte cubierta y otra al aire libre. Porque en Jávea se agradece el sol, pero también una buena sombra cuando llega agosto. El lavadero independiente y el aseo de cortesía completan esta planta.
Abajo, la casa guarda un ritmo más íntimo. Tres dormitorios dobles, todos con salida a la terraza junto a la piscina, permiten empezar la mañana fuera antes incluso de pasar por el salón. Abrir, estirarse, comprobar qué día hace. Y, si apetece, darse el primer baño cuando el resto todavía duerme.
El dormitorio principal cuenta con vestidor y baño en suite. Otros dos baños completos acompañan a los demás dormitorios.
La piscina de 12 × 4 metros invita a nadar unas cuantas veces de un extremo a otro, aunque habrá días en los que baste con sentarse en el borde y meter los pies. El jardín acompaña toda esta parte de la casa, entre árboles, verde y muros de piedra. Desde los dormitorios, basta abrir la puerta para salir a la terraza. La toalla puede quedarse preparada desde la noche anterior.
La piedra natural y la madera dan calidez a las líneas contemporáneas de la vivienda. Son texturas que acompañan la luz y hacen que los espacios se sientan acogedores también cuando acaba el verano. La climatización por conductos y la aerotermia para el agua caliente completan el confort cotidiano.
Y cuando sí apetece salir, desde Puerta Fenicia puedes acercarte en coche a la playa, al casco antiguo o a tus sitios de siempre en Jávea.
Aunque conviene avisar: puede que acabes invitando a todos a casa.
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